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Historia del juego - de la Antigüedad hasta los casinos en línea

Juego - ¿una industria democrática?

Todos jugamos, de un modo u otro. Desde la ama de casa que intenta acertar en las respuestas de los concursos al tahúr de casinos, el juego - más que una distracción - es una industria que mueve periódicos, libros, establecimientos e infraestructuras. El juego es un estado de ánimo. Los casinos dejaron de ser gigantes lejanos y exquisitos y hoy cada uno en cualquier parte del mundo puede tener su casino en casa con los casinos en línea.

El boom del juego y de los casinos logró evadirse de los extremos - si unos consideraban el juego un divertimento menor para las clases bajas, otros consideraban los casinos un lujo de los ricos. Actualmente, cada vez más el modelo hotel-casino, tal como es practicado en Las Vegas, incluye entretenimiento para todo el familia de clase-media. Muchos fueron los que criticaron la industria del juego, sea abogando causas religiosas y de desaliño moral, sea referiendo la declinación de la ética de trabajo y la adicción. Una diversión para los ricos o la última oportunidad para los pobres, el juego se mantiene hasta nuestros días como una fuerza de atracción innegable. La única cosa que parece haber alterado en la historia del juego es la tecnología y las costumbres - el fascinación permanece.

Los orígenes del juego

La historia del juego, apostando o arriesgando algo de valor, es tan antigua cuanto la propia humanidad. Apostar en caballos empezó mientras el hombre aprendió a domesticar los animales, siendo las apuestas en caballos datadas de 1450 a.C. Los antiguos egipcios ya competían en salto, lucha y juegos con pelotas siglos antes de la creación de las Olimpiadas por los griegos. En el circo romano, centenas de miles asistían y apostaban en corridas de caballos y en los gladiadores. En el período medieval, había justas y torneos de arco y flechas, decidiendo por veces así el destino de ciudades y hasta mismo reinados. El juego estuvo siempre presente al largo de todas las competiciones organizadas en Europa en el Renacimiento e inicio de la Edad Moderna.

Parte importante de la historia del juego se pasa en el Nuevo Mundo. Los indios de la costa noroeste reservaban días específicos para "mook-te-lo" o hacer apuestas. Los indios Iroquois jugaban un juego de apuestas llamado "hubbub" con dados hechos con carozos de melocotón. El primer mazo de cartas fabricado en el Occidente fue hecho, según se dice, por la tripulación de Colón en finales del siglo XV. Las loterías iniciadas en Inglaterra en 1566 fueron aprobadas por los colonos de Jamestown, Virginia, en 1612. Las ganancias fueron utilizadas para mantener la nueva colonia hasta que el rey James I, que diera el permiso, lo retiró en 1621.

La historia del juego y del vicio

El juego en casi toda su historia ha sido considerado como una fuerza del mal. Los Puritanos objetaron contra entretenimientos populares como el juego durante el siglo XVII porque decían que violaban los principios de la Biblia. La mezcla entre los principios del lucro ganado con el trabajo arduo, capitalismo y Calvinismo hacía que considerasen el juego, bajo todos los puntos de vista, un pecado, violando la Ley del Señor. Todavía todo el mundo sabe que la fruta prohibida es la más apetecida, y los Puritanos no han logrado convencer los europeos a abandonar las apuestas de juego, pero crearon reglas y leyes contra el juego en las colonias norte-americanas, lo que vendría a tener consecuencias interesantes en la historia del juego.

Las loterías eran particularmente mal vistas por los Puritanos, pues que apelaban a la Providencia Divina, invocando el nombre de Dios en asuntos tan frívolos como el juego y las apuestas en los dados o juegos de cartas. En muchas colonias la oposición religiosa al juego se fue atenuando en el siglo XVIII, pero la asociación puritana entre las apuestas de juego y el vicio, el alcoholismo, la pereza y la depravación moral son temas que se mantuvieron en la historia del juego hasta nuestros días, aunque con un eco cada vez menor. En realidad, en el siglo XVIII las loterías eran un óptimo método de recaudar fondos para caridad, ayuda en tiempos de guerra, escuelas, hospitales, etc. El propio George Washington compró y vendió billetes de lotería, y Benjamin Franklin elogió la lotería como modo de financiar la guerra en 1748.

El juego continuaba siendo considerado un vicio, y sufrió un contratiempo cuando en el inicio de la Revolución Americana algunos «comités de seguridad» de las colonias se opusieron al juego, que arruinaba la moral pública. El general Washington, jugador de cartas, prohibió el juego en el ejército, pues distraía los soldados de sus deberes militares. Sin embargo, el Congreso Continental promovió en 1777 una lotería nacional en nombre de la «grande y gloriosa causa americana». La historia del juego está repleta de esas incongruencias entre los beneficios y los vicios.

El juego en la tierra-sin-ley

En la frontera salvaje del país aún en expansión, sin embargo, el juego era la principal diversión. Desde corridas de caballos, luchas de gallos, juego de cartas, billar, y disputas por los resultados de las apuestas - los habitantes de la frontera del Wild West consideraban el juego su distracción favorita, y el juego arrastraba con ello el desorden del alcoholismo, prostitución y otros vicios, que se arrastraron hasta al siglo XIX y para fuera de la zona de la frontera del Lejano Oeste.

Nueva Orleáns

La compra del estado de Louisiana a la Francia en 1803 abrió el Ohio y el Mississippi al juego al mismo tiempo que el comercio se desarrollaba por el río. Nueva Orleáns fue la primera ciudad americana dedicada al juego cuando agricultores y propietarios de plantaciones se juntaban para jugar un juego de cartas que los franceses llamaban «poque». Despues de algunas alteraciones, el Póquer se volvió el juego de cartas americano por excelencia. El juego fue desterrado en el restante territorio de Louisiana en 1811 despues de los populares reglamentos anti-juego de Mason Locke Weems, todavía el juego permaneció un importante factor para la economía y política de Nueva Orleáns.

El primer casino americano en la historia del juego abrió en esa ciudad en 1822. Además de los juegos de Ruleta, póquer y otros juegos, durante 24 horas no faltaban alimentos para todos los apetitos, y el elevado consumo de bebidas y la prostitución originaron inmensos imitadores. Más que los jugadores atraídos por el fruto prohibido, Nueva Orleáns empezó atraendo tahúres y expertos en estafas - y, consecuentemente, el crimen se ha desarrollado a la medida que algunos jugadores con más suerte eran atacados mientras salian de los casinos.

En 1895, Charles Fey inventó la Slot Machine, que tuvo una enorme adhesión entre los jugadores de Nueva Orleáns. Hasta la Primera Guerra Mundial, fue muy difícil limitar el juego y la prostitución en barrios chinos. Con la guerra, los salones de juego y los burdeles (que muchas veces coexistían en el mismo espacio) fueron encerrados.

Chicago

A la medida que algunos pueblos de la frontera se aventuraban en la expansión, abrazaban el juego. Chicago se volvió ciudad en 1837, y en el mismo año excluyó el juego. Todavía, el juego y la prostitución florecieron a tal punto que en 1849 Chicago rivalizaba con Nueva York, excediéndola incluso en la prostitución. El Alcalde de Chicago, "Long" John Wentworth, ordenó la destrucción de las casas de juego en el infame distrito ribereño de Sands en 1857, pero los jugadores apenas se cambiaron, no desaparecieron.

El Sur

El juego era muy popular en el Sur: las corridas de caballos eran el juego de apuestas favorito, y mismo la clase alta iba a las corridas de Williamsburg, Fredericksburg, Annapolis y Alexandria antes de la Guerra Civil Americana. Los esclavos eran los jockeyes en las corridas de caballos, siendo despues de la guerra sustituidos por jockeyes blancos. Con el desarrollo de la red de telégrafo, permitiendo transmitir para más lejos y más que un mensaje en simultáneo, podía apostarse a la distancia, lo que ha marcado más una página en la historia del juego americano, pues las corridas de caballos se volvieron el negocio más lucrativo del Sur del país. Aún estábamos algo lejos del fenómeno de los casinos.

Las primeras secciones de deporte de los periódicos americanos eran sobre los resultados de las corridas de caballos, hasta el béisbol profesional ganar impacto pasada la Guerra Civil. Pero se desengañe si cree que eso fue el fin de la historia de los juegos de apuestas: también el béisbol atrajo jugadores y apuestas, conducindo incluso a algunos escándalos sobre jugadores comprados.

Los barcos y casas de juego al largo del río Mississippi eran la escena de los tahúres, años antes de que la historia de los casinos empezara de verdad. Muchas firmas se especializaron en fabricar mazos de cartas viciados y otros mecanismos de estafa, permitiendo proezas tan arriesgadas que los niños empezaron a considerar los tahúres como héroes de la historia del juego. Así, temprano llegó el momento en el que las ciudades empezaron a aplicar medidas de vigilancia y prevención de atentados contra la respetabilidad como el juego. Algunas fueron tan lejos que los vigilantes lincharon cinco jugadores considerados estafadores en Vicksburg, Mississippi, en 1835. Aún así, el jugador de los barcos del río simbolizaba la libertad en la literatura de cordel de la época, aunque muchos de eses «héroes» se hayan muerto prematuramente y en la miseria.

San Francisco

La California también creó su reputación en la historia del juego profesional. En la época de la Fiebre del Oro en 1848, algunos buscadores de oro tornados tahúres se volveran tan ricos e influyentes que incluso controlaban la política del estado. En San Francisco, había los que jugaban todo el día y así ayudaban a crear la industria del juego. Los salones y casinos se han evolucionado, y en vez de ganaren por el engaño y estafa, contaban con los porcentajes y probabilidades para tener ventaja sobre los jugadores.

Se dice que el juego en San Francisco calmó su «fiebre» debido a un incidente ocurrido en 1856, cuando James King, periodista y empresario anti-casino, fue asesinado por un crupier profesional llamado Charles Cora.

El juego floreció en otras ciudades mineras del Oeste, como Virginia City, Comstock y Deadwood, donde los duelos de pistoleros por juego de cartas eran tan conocidos como la riqueza mineral. Mismo los cowboys, cazadores de búfalos y trabajadores del ferrocarril eran jugadores asiduos, justificando la fuerte presencia de casinos y casas de juego en ciudades ganaderas como Dodge City, en el Kansas. Sin embargo, la Prohibición y un resurgir del puritanismo vendrían a cobrar su tasa en la historia del juego de los casinos. Sin embargo, con la prohibición de venda de alcohol vino el contrabando y, con los mafiosos, el mundo del crimen organizado se ha revelado más peligroso que los vicios individuales.

Mientras que Nueva York, Cleveland, Chicago y otras ciudades eran gobernadas por gángsteres influyentes que aliaban la bebida al juego en los años 20, la Florida legalizó temporariamente las Slot Machines durante el pico de la Depresión, y El Monte y Gardena, en California, hicieron el mismo con el Póquer. Todavía, fue un pueblecito en el Nevada que vendría dar un nuevo ánimo a la historia de los casinos y del juego.

Las Vegas

Curiosamente, Las Vegas era una misión Mormón antes de la Guerra Civil. Cuando el ferrocarril de San Pedro, Los Angeles & Salt Lake se inició en 1904, la ciudad creció debido a la oferta de empleos del ferrocarril y servicios derivados. Las Vegas permaneció una ciudad ferroviaria hasta que el Nevada (que en 1909 consideraron el juego ilegal) relajara las leyes del juego y el gobierno iniciara la construcción del grande Azud Hoover en 1930. Para acomodar los muchos trabajadores que construían el azud fueron construidos enormes hoteles, y paralelamente el barrio chino de juego y burdeles iba creciendo también. Aún así, Las Vegas estaba aquende de Reno, con apenas seis casinos y dieciséis salones en 1939.

Lo Post-Guerra creó un boom en los medios de comunicación, carreteras y demás industria del transporte, especialmente en la área de Los Angeles. Las Vegas sufrió cambios permanentes: el antiguo Las Vegas Boulevard pasó a ser conocido como "The Strip", donde los casinos atraían multitudes y son la Meca del juego. 1946 fue el año de la inauguración de casinos como el Flamingo Hotel, del mafioso Benjamin "Bugsy" Siegel. El Horseshoe Club atraía jugadores de Póquer con el campeonato iniciado en 1951. Hollywood ayudó a inmortalizar Las Vegas como la capital del juego con historias aventureras y románticas, como el film Oceans Eleven de 1959, con el famoso "rat pack" compuesto por Sammy Davis Jr., Frank Sinatra y Dean Martin. El cine también contribuyó para establecer el juego como un entretenimiento para adultos, separándolo de los videojuegos y otras distracciones juveniles y conferiendo al juego una imagen más aseada, más lejana de la carga de vicio y crimen que tenía.

En los años 50, la industria del juego en Las Vegas sobrevivió (¡y bien!) a las averiguaciones cerradas dirigidas por el Senador Estes Kefauver, que creara un comité especial para la investigación del crimen organizado que vigiaba especialmente el juego y los casinos. La historia del juego sobrevivió a más un percance.

Las Vegas se especializó en la construcción de magníficos hoteles-casinos, algunos temáticos como el Treasure Island, otros repletos de fuentes que son verdaderas obras de arte como el Bellagio, otros aún, como el Venetian, que reproducen los canales de la ciudad de Venecia. Además, los casinos pagan fortunas para traer en sus carteles los nombres de grandes estrellas del espectáculo, como el extravagante pianista Liberace en los años cincuenta o Celine Dion en los días de hoy. Con Atlantic City y otras ciudades disputando el lugar de topo en la industria del juego, Las Vegas necesitó reinventarse, incluyendo entretenimiento para todo el familia, con shows de magia y animales.

La historia del juego en la era del Internet

Actualmente, la democratización de los jugadores registra su pico en la historia del juego con la llegada de los casinos en línea, donde cada persona puede jugar cuántos juegos quiera y por el tiempo que quiera en el confort de su hogar. La historia del juego no cesa aquí: acompañará siempre el hombre en todos los desafíos que si presenten en su camino.